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5/4/2009
¿Por qué los que empiezan una dieta Vegetariana Crudívora
bajan peso rápidamente?.
Aprovecho
para publicar hoy este tema, respondiendo a una pregunta que me hacen habitualmente.
Cualquier
cambio hacia una dieta más correcta, supone
un alivio para nuestro organismo, y por ello, es el
momento en el que aprovecha la oportunidad para empezar
a eliminar toxinas acumuladas. Las toxinas acumuladas
conllevan una retención de líquidos.
Así que el primer lote de kilos que se pierde en poco tiempo, es líquido
retenido, que se expulsa junto con toxinas.
Si
alguien pone en duda que perdamos líquido retenido
en vez de grasa, vamos a hacer unos simples cálculos matemáticos:
Sabemos
que 100 gr. de grasa equivalen a 875 calorías
aprox.
Un adulto sedentario consume diariamente 1500 calorías simplemente por
el gasto energético en sus funciones vitales.
Si a lo largo del día este adulto consume 1200 calorías en alimentos,
perderá 300 calorías en grasas = aprox. 34 gr. de grasa.
A este ritmo, en 1 mes = 30 días = 1020 gr = aprox. 1 Kg.
La mayoría de los que cambian de dieta standard a una dieta vegetariana
crudívora, perderán las primeras semanas bastantes kilos, incluso
comiendo más de las calorías necesarias.
Otra
cuestión sería el continuo descenso de
peso, después de eliminar líquidos retenidos.
Como es lógico, eso será debido a la
pérdida de grasa o masa muscular. El perder
peso en masa muscular es muy complicado. Que nadie
piense que al perder volumen es porque pierde masa
muscular, sino porque pierden todo el líquido
innecesario que retenía toxinas, y que nos tenía
el cuerpito hinchado.
Ahora
bien, damos por hecho que perdemos grasa. Puede que
a muchos les siga interesando perder grasa, pero siempre
que se nutran bien. La mayor parte de los nuevos vegetarianos
consumen pocas calorías, porque los vegetales
tienen muy pocas calorías, y cuando el hambre
les aprieta, incrementan el consumo de grasas, por
medio de aceites vegetales, frutos secos, semillas,
aguacates, etc. Es lo que más apetece porque
se parece más a la dieta standard que hemos
llevado toda la vida, con un alto porcentaje de grasa
para lo que nuestro organismo necesita.
Nuestro
sistema digestivo se había acostumbrado a comer
alimentos concentrados en calorías. Es decir,
con poco volumen de alimento, muchas calorías
(grasas, almidones en forma de harinas, tubérculos
cocinados, proteínas cocinadas).
Ahora
resulta que comemos alimentos crudos con un alto volumen
de agua, por lo que tienen menos calorías. Las
verduras y hortalizas sobre todo, tienen muy pocas
calorías por volumen. Así que cuando
el estómago se llena, envía la señal
de saciedad y no comemos más, por lo menos hasta
terminar la digestión, pero pronto tendremos
necesidad de más calorías.
Si
optamos por la solución de la mayoría,
que es agregar grasas a nuestros vegetales, ingeriremos
las calorías necesarias, pero llegaremos a un
punto en el que incluso podamos estar consumiendo más
grasas que en una dieta standard. Con las consecuencias
sabidas por todos de un alto consumo de grasas.
Las
principales consecuencias que tengo en la cabeza: Problemas
circulatorios, y sobre todo DIABETES, FATIGA CRÓNICA,
Candidiasis y otros problemas derivados del alto grado
de azúcar en sangre. Los problemas de azúcar
en sangre están asociados al alto grado de grasas
en sangre a la vez que se consumen frutas (doy por
hecho que no consumimos almidones: cereales, tubérculos).
Lo que no se puede hacer, como predican algunos supuestos expertos, es dejar
de consumir frutas, que son la base de nuestra vida, la energía básica
para nuestro organismo, cargado de casi todos los nutrientes necesarios. Este
será otro tema, la importancia de la fruta madura.
Ya les puedo adelantar que la fruta que no está bien madura, es almidón,
y hay que digerirlo comenzando por la saliva, y terminando con la asimilación
de subproductos no aprovechables. La fruta bien madura, está predigerida
por sus propias enzimas, y puede ser asimilada en nuestro sistema digestivo
prácticamente sin digestión (ni siquiera la saliva produce la
enzima amilasa para digerirla).
Bueno,
por donde iba. Resulta que está demostrado que
el alto grado de grasa en sangre inhibe la absorción
de azúcar, que es necesaria para el funcionamiento
de todo nuestro organismo. Es el combustible. Si no
le damos azúcar al cuerpo, él tendrá que
obtenerlo transformando la grasa acumulada, o las proteínas
que tomamos. Y en caso de que estuviésemos en
ayunas más de 1 mes, y sin reservas de grasas,
obtendríamos las calorías de nuestros
propios órganos, comenzando
por los menos vitales, que son los músculos.
Como
decía, si suponemos grasa en sangre, la insulina segregada
por nuestro páncreas, no podrá realizar
su función de metabolizar el azúcar porque
la grasa crea una película en las paredes de
los vasos sanguíneos que impide encontrar los
receptores de insulina. Entonces el páncreas
tendrá trabajo extra, porque moriríamos
con exceso de azúcar en sangre. Y cuando el
páncreas esté agotado, las glándulas
suprarrenales se encargarán de inyectar adrenalina,
para forzar el rendimiento del páncreas. Así que
también nuestra sociedad es adicta a la adrenalina
y no sólo por el stress. Así que
estos bombazos de adrenalina causan euforia seguido
de Fatiga. Así vemos a los
niños como salvajes hiperactivos, porque todavía
les funcionan bien las suprarrenales. Los adultos ya
conviven con el agotamiento de su páncreas
y suprarrenales.
En
esta situación aparece la Diabetes,
y cuando no, la Candidiasis, que es
una forma de levadura que tenemos en sangre y que se
alimenta de forma natural del azúcar. Cuando
tenemos un alto grado de azúcar en sangre, durante
más tiempo del debido, promocionamos la reproducción
de la Cándida. Así que con una gran población
de Cándida, aparece también la Fatiga porque
la Cándida ya se encarga de que no nos llegue
el azúcar que necesitamos.
Concluyendo,
que ya he escrito bastante por hoy: Nuestras
calorías diarias deberían provenir de la FRUTA
MADURA, y no de las GRASAS.
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