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28/2/2010
Nuestro mejor médico, nuestro propio cuerpo…
y una pequeña alusión a la Homeopatía.
Parece
somos una minoría los
que tenemos conciencia de que nuestro cuerpo es nuestro
mejor médico, y también el más olvidado
y menos respetado.
Nadie
es conciente de que la práctica totalidad de las enfermedades
de nuestra sociedad, tienen su origen en el Estilo de
Vida. Lo que llamamos enfermedad es simplemente la tarea
que ha emprendido nuestro organismo para recobrar la
Salud. Así pues, salvo en raras ocasiones (p.e.
el contagio de un virus “verdadero”, haber
ingerido un veneno, etc… en un próximo artículo
hablaré de la capacidad de un cuerpo “sano” para
combatirlos), la enfermedad tiene un origen interno,
en forma de crisis de salud.
Nuestro
organismo crea esta crisis, para hacer limpieza y recobrar
el equilibrio,
lo que llamamos Salud. Posteriormente
somos nosotros los que decidimos no dejar actuar a nuestro
organismo en su tarea, y queremos ponerle fin drásticamente,
por medio de drogas ortodoxas o alternativas (hierbas
recetadas por naturópatas, drogas homeopáticas,
etc.). Así que lo que hacemos es introducir más
basura, más obstáculos, con los que nuestro
organismo tendrá que luchar, porque no los quiere
como alimento, así que debe eliminarlos, y si
no puede, acumularlos en alguna zona de nuestro cuerpo,
simulando un basurero.
Así por ejemplo estamos hartos
de ver a la gente padecer catarros, a los que pueden
dar otros nombres, como “gripe”, resfriados,
bronquitis, neumonía, etc. En cualquier caso,
si llevasen una muestra del moco generado a un laboratorio,
descubrirían que no hay virus alguno. Incluso
ya se acostumbra con total normalidad a calificar a las
gastritis como víricas, cuando la gastritis es
un proceso que debería ser algo más común
debido a los excesos de comidas, malas combinaciones
y digestiones sin descanso.
No hay acción vírica, pero en la mayoría
de los casos sí que encontrarán una acción
bacteriana sobre la basura tóxica contenida en
el moco que nuestro cuerpo intenta eliminar, que es una
acción natural, y que debería finalizar
desapareciendo completamente a la vez que finaliza el
proceso de limpieza asociado a la crisis creada por nuestro
organismo. El problema es que nadie se contenta con dejar
que el cuerpo trabaje sólo para acabar con la
crisis, y decide bombardearlo con obstáculos en
forma de drogas, para simplemente acabar con la parte
visible de la enfermedad, que es la acción bacteriana,
o el malfuncionamiento/dolor de un órgano dañado
cargado de toxinas.
O sea, que con las drogas, acabamos inmediatamente con
los síntomas que nos molestan, pero el origen,
la toxicidad, no sólo permanece, sino que se ve
incrementada con las drogas que introducimos.
Háganme caso, razonen un poco,
y se darán
cuenta de que la Naturaleza es más sabia
que toda nuestra ciencia. Nuestro cuerpo es
nuestro mejor médico,
y nos dá señales de sus instrucciones para
volver a poner a punto nuestro organismo. Cuando nos
sentimos mal, debemos obedecer y guardar reposo… normalmente
desaparece el apetito, por lo que no debemos comer… sólo
beber agua cuando tengamos sed… nuestro cuerpo
(nuestro médico), nos dirá con una señal
de hambre (hambre verdadera, no dolor de estómago,
porque el hambre no es una sensación desagradable),
cuando necesita nutrientes… mientras tanto sólo
quiere dedicar sus energías a la limpieza que
está desarrollando en nuestro organismo. Incluso
la tan temida fiebre, es un proceso natural del organismo
para eliminar residuos tóxicos que requieren un
calentamiento de nuestro organismo para facilitarlo… nuestro
organismo elevó la temperatura para colaborar
con el proceso de limpieza, así que nunca va a
permitir dañarse a sí mismo por exceso
de temperatura. Lo único que debemos hacer
es obedecer a nuestro cuerpo. Escucharlo y obedecer.
Pero
preferimos obedecer las indicaciones de cualquier persona
con un título de medicina, que ha estudiado
anatomía y que es capaz de identificar innumerables
enfermedades a las que combate con drogas que le han
recomendado los visitadores médicos. Todo esto
dando por hecho que la enfermedad es un “ente” ajeno
al cuerpo del paciente y que se ha introducido en él.
Basta con bombardearlo con drogas para que desaparezca.
Aprovecho
para introducir algún
comentario acerca de la Homeopatía, recordando
que mi hermano está muy contento porque su hijo
responde muy bien al tratamiento homeopático contra
los problemas respiratorios que suele padecer.
Pues bien, pueden estudiar la historia de la homeopatía,
fundada por el Dr. Samuel Hahnemann. Su descubrimiento
consistió en aplicar dosis super diluidas (en
agua destilada a razón de 1/100000) de un veneno
que es capaz de reproducir en un cuerpo sano, los mismos
síntomas que la enfermedad que pretende combatir.
Entonces, si han leído mis párrafos anteriores,
entenderán que esta minidosis de veneno no va
a solucionar el origen del problema. Simplemente lo que
funciona del tratamiento homeopático, es que la
dosis de veneno es muy pequeña, comparada con
las dosis de drogas de la medicina ortodoxa, y que el
homeópata recomendará reposo en cama, aire
fresco, dieta adecuada, sol, higiene, etc., que sí son
procedimientos que están de acuerdo con lo que
nuestro médico-cuerpo pide, y es por ello que
tiene mejores resultados que los tratamientos ortodoxos. La
conclusión es que si la Homeopatía es
mejor que la Medicina Ortodoxa porque utiliza dosis menores
de drogas, entonces la introducción de Ninguna
Droga es la mejor solución para recobrar la Salud.
Lo
que vayamos a introducir en nuestro cuerpo, a petición
suya, agua o comida, deberá ser lo menos tóxico
posible… el agua más pura y la comida más
pura…
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