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Salud, Nutrición y Rendimiento Atlético

 
 08-02-2012 | 06:12 índice de Artículos
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28/2/2010
Nuestro mejor médico, nuestro propio cuerpo…
y una pequeña alusión a la Homeopatía.

Parece somos una minoría los que tenemos conciencia de que nuestro cuerpo es nuestro mejor médico, y también el más olvidado y menos respetado.

Nadie es conciente de que la práctica totalidad de las enfermedades de nuestra sociedad, tienen su origen en el Estilo de Vida. Lo que llamamos enfermedad es simplemente la tarea que ha emprendido nuestro organismo para recobrar la Salud. Así pues, la enfermedad tiene un origen interno, y no como nos dice la Medicina, que somos inocentes y que debemos tratarla con medicamentos o cirujía. La verdad es que somos los culpables de todas nuestras enfermedades, y la de todos los seres vivos que nos acompañan (personas, animales o plantas).

Nuestro organismo crea la enfermedad. Es una crisis, para hacer limpieza y recobrar el equilibrio, lo que llamamos Salud. Posteriormente somos nosotros los que decidimos no dejar actuar a nuestro organismo en su tarea, y queremos ponerle fin drásticamente, por medio de drogas ortodoxas o alternativas (hierbas recetadas por naturópatas, drogas homeopáticas, etc.). Así que lo que hacemos es introducir más basura, más obstáculos, con los que nuestro organismo tendrá que luchar, porque no los quiere como alimento, así que debe eliminarlos, y si no puede, acumularlos en alguna zona (preferiblemente no vital) de nuestro cuerpo, simulando un basurero.

Así por ejemplo estamos hartos de ver a la gente padecer catarros, a los que pueden dar otros nombres, como “gripe”, resfriados, bronquitis, neumonía, etc. En cualquier caso, si llevasen una muestra del moco generado a un laboratorio, descubrirían que no hay virus alguno. Incluso ya se acostumbra con total normalidad a calificar a las gastritis como víricas, cuando la gastritis es un proceso que debería ser algo más común debido a los excesos de comidas, malas combinaciones y digestiones sin descanso. Los expertos llaman "virus" a los restos de nuestras células autodestruidas en un proceso natural de vida y muerte de nuestras células. Así que los restos de ADN parecen identificar a un organismo letal, pero la verdad es que "sin vida", y es por ello que nuestros médicos bien saben que sus estupendos antibióticos no sirven de nada.
No hay acción vírica, pero en la mayoría de los casos sí que encontrarán una acción bacteriana sobre la basura tóxica contenida en el moco que nuestro cuerpo intenta eliminar, que es una acción natural, y que debería finalizar desapareciendo completamente a la vez que finaliza el proceso de limpieza asociado a la crisis creada por nuestro organismo. El problema es que nadie se contenta con dejar que el cuerpo trabaje sólo para acabar con la crisis, y decide bombardearlo con obstáculos en forma de drogas, para simplemente acabar con la parte visible de la enfermedad, que es la acción bacteriana, o el malfuncionamiento/dolor de un órgano dañado cargado de toxinas.
O sea, que con las drogas, acabamos inmediatamente con los síntomas que nos molestan, pero el origen, la toxicidad, no sólo permanece, sino que se ve incrementada con las drogas que introducimos.

Los tan temidos gérmenes conviven con nosotros, dentro y fuera de nuestro organismo. Por mucho que Pasteur nos enseñase a lavarnos con jabón desinfectante, son millones los que siguen con nosotros. No afectan al tejido sano (al igual que lo vemos en la Naturaleza). Pero basta con expulsar toxinas para que entren en acción las bacterias. Sin toxinas, las bacterias realizan una función simbiótica con nosotros. Ellas se alimentan de nuestros tejidos muertos (como la piel), nos aportan vitamina B12, devoran los elementos tóxicos perjudiciales para nuestro organismo,...

Háganme caso, razonen un poco, y se darán cuenta de que la Naturaleza es más sabia que toda nuestra ciencia. Nuestro cuerpo es nuestro mejor médico, y nos dá señales de sus instrucciones para volver a poner a punto nuestro organismo. Cuando nos sentimos mal, debemos obedecer y guardar reposo… normalmente desaparece el apetito, por lo que no debemos comer… sólo beber agua cuando tengamos sed… nuestro cuerpo (nuestro médico), nos dirá con una señal de hambre (hambre verdadera, no dolor de estómago, porque el hambre no es una sensación desagradable), cuando necesita nutrientes… mientras tanto sólo quiere dedicar sus energías a la limpieza que está desarrollando en nuestro organismo. Incluso la tan temida fiebre, es un proceso natural del organismo para eliminar residuos tóxicos que requieren un calentamiento de nuestro organismo para facilitarlo… nuestro organismo elevó la temperatura para colaborar con el proceso de limpieza, así que nunca va a permitir dañarse a sí mismo por exceso de temperatura. Lo único que debemos hacer es obedecer a nuestro cuerpo. Escucharlo y obedecer.

Pero preferimos obedecer las indicaciones de cualquier persona con un título de medicina, que ha estudiado anatomía y que es capaz de identificar innumerables enfermedades a las que combate con drogas que le han recomendado los visitadores médicos. Todo esto dando por hecho que la enfermedad es un “ente” ajeno al cuerpo del paciente y que se ha introducido en él. Basta con bombardearlo con drogas para que desaparezca.

Aprovecho para introducir algún comentario acerca de la Homeopatía, recordando que mi hermano está muy contento porque su hijo responde muy bien al tratamiento homeopático contra los problemas respiratorios que suele padecer.
Pues bien, pueden estudiar la historia de la homeopatía, fundada por el Dr. Samuel Hahnemann. Su descubrimiento consistió en aplicar dosis super diluidas (en agua destilada a razón de 1/100000) de un veneno que es capaz de reproducir en un cuerpo sano, los mismos síntomas que la enfermedad que pretende combatir.
Entonces, si han leído mis párrafos anteriores, entenderán que esta minidosis de veneno no va a solucionar el origen del problema. Simplemente lo que funciona del tratamiento homeopático, es que la dosis de veneno es muy pequeña, comparada con las dosis de drogas de la medicina ortodoxa, y que el homeópata recomendará reposo en cama, aire fresco, dieta adecuada, sol, higiene, etc., que sí son procedimientos que están de acuerdo con lo que nuestro médico-cuerpo pide, y es por ello que tiene mejores resultados que los tratamientos ortodoxos. La conclusión es que si la Homeopatía es mejor que la Medicina Ortodoxa porque utiliza dosis menores de drogas, entonces la introducción de Ninguna Droga es la mejor solución para recobrar la Salud.

Lo que vayamos a introducir en nuestro cuerpo, a petición suya, agua o comida, deberá ser lo menos tóxico posible… el agua más pura y la comida más pura…

 

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