05-09-2010 | 01:54  

Salud, Nutrición y Rendimiento Atlético

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23/8/2009
Nuestros alimentos por instinto. Todo lo demás es una carga para nuestro organismo.

Si nos presentasen todos los alimentos disponibles en la Naturaleza en su estado natural, para comerlos tal y como están, sin procesar, ¿cuáles escogeríamos?.

Supongamos que ponemos a un niño con hambre en una habitación con 2 platos, uno con cordero ensangrentado, acabado de sacrificar, y por otro lado un plátano.
De la misma manera, si comparamos cereales o legumbres en su estado natural, con fruta dulce, sabemos la respuesta.
La FRUTA gana en todas las comparativas.
Si realizamos esa misma comparativa con un animal carnívoro, sabemos que devorará placenteramente la carne fresca.

¿Sería una algo descabellado pensar que algo que necesitamos por instinto será lo más adecuado para nuestro organismo?.

La inteligencia de la raza humana se las ha arreglado para ir en contra de su propia naturaleza alimenticia, y simplemente ha transformado todo alimento que se ha encontrado, en algo placentero para el paladar. No importa si es bueno o no para nuestro organismo, ya se encargará “el dinero” de callar todas las voces en contra y de describirnos todas sus bondades.

Luego están todos los profesionales en medicina que viven de la gente enferma. El negocio de la enfermedad mueve muchos hilos. La base académica de nuestros médicos oficiales está destinada a la investigación y el tratamiento de las enfermedades mediante medicación o cirugía. No interesa conocer los verdaderos causantes de la enfermedad, si ello supone tener que hacer un cambio completo en las costumbres de nuestra sociedad.

Continuamente vemos como algún médico, que se supone que vela por nuestra salud, ejerce en contra de su propia salud: fumando, bebiendo alcohol, comiendo fritos, hamburguesas, refrescos… ya no digamos si consume drogas, o los propios suplementos o medicamentos que se auto receta.

Y ya que los Organismos Médicos no quieren prescindir de esos placeres, lo que si deciden es que debe existir un límite en el consumo de todos los agentes tóxicos para nuestro organismo.

Así pues, se establece un límite en la utilización de los agentes cancerígenos que se añaden a los alimentos procesados que salen a la venta. Se recomienda que la dieta diaria no supere unos límites en la utilización de grasas saturadas. Algo se dice de la sal. Muy poco en contra del azúcar. Se recomienda el consumo de agua con un límite en los venenos que le añaden para acabar con los microorganismos...

En definitiva, TODOS ASUMIMOS QUE ES CORRECTO INTOXICARNOS/ENVENENARNOS UN POCO. Si algo es malo para nuestro cuerpo, si le hace daño y es una carga que debe superar, ¿no sería lógico decidir que NO DEBE ENTRAR EN NUESTRO CUERPO?.

Creo que todos sabemos que esa FRUTA que el niño escoge en la habitación, de entre todos los alimentos naturales que se le ofrecen, no tiene efectos secundarios dañinos para nuestro organismo. Salvo aquella que proviene de cultivos tratados con los maravillosos pesticidas: Bayer y otras fábricas químicas después de 1942 decidieron destinar su producción de armas químicas a nuestros campos, con la promesa de aumentar las cosechas gracias a que sus armas químicas, ahora llamadas pesticidas, aniquilarían todo bicho que visitase los cultivos.

Como siempre digo, LA GENTE NO SE QUIERE. Cuando uno aprecia lo increíble que es la existencia de la vida, valora primeramente la vida propia y a continuación toda la vida que nos rodea, y de esa manera, concientemente nunca decidirá autolesionarse.

 

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Luis Fungairiño Martín

 
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