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23/8/2009
Nuestros alimentos por instinto. Todo lo demás es una carga para nuestro
organismo.
Si
nos presentasen todos los alimentos disponibles en
la Naturaleza en su estado natural, para comerlos tal
y como están, sin procesar, ¿cuáles
escogeríamos?.
Supongamos
que ponemos a un niño con hambre en una habitación
con 2 platos, uno con cordero ensangrentado, acabado
de sacrificar, y por otro lado un plátano.
De la misma manera, si comparamos cereales o legumbres en su estado natural,
con fruta dulce, sabemos la respuesta.
La FRUTA gana en todas las comparativas.
Si realizamos esa misma comparativa con un animal carnívoro, sabemos
que devorará placenteramente la carne fresca.
¿Sería
una algo descabellado pensar que algo que necesitamos
por instinto será lo más adecuado para
nuestro organismo?.
La
inteligencia de la raza humana se las ha arreglado
para ir en contra de su propia naturaleza alimenticia,
y simplemente ha transformado todo alimento que se
ha encontrado, en algo placentero para el paladar.
No importa si es bueno o no para nuestro organismo,
ya se encargará “el dinero” de callar
todas las voces en contra y de describirnos todas sus
bondades.
Luego
están todos los profesionales en medicina que
viven de la gente enferma. El negocio de la enfermedad
mueve muchos hilos. La base académica de nuestros
médicos oficiales está destinada a la
investigación y el tratamiento de las enfermedades
mediante medicación o cirugía. No interesa
conocer los verdaderos causantes de la enfermedad,
si ello supone tener que hacer un cambio completo en
las costumbres de nuestra sociedad.
Continuamente
vemos como algún médico, que se supone
que vela por nuestra salud, ejerce en contra de su
propia salud: fumando, bebiendo alcohol, comiendo fritos,
hamburguesas, refrescos… ya no digamos si consume
drogas, o los propios suplementos o medicamentos que
se auto receta.
Y
ya que los Organismos Médicos no quieren prescindir
de esos placeres, lo que si deciden es que debe existir
un límite en el consumo de todos los agentes
tóxicos para nuestro organismo.
Así pues,
se establece un límite en la utilización
de los agentes cancerígenos que se añaden
a los alimentos procesados que salen a la venta. Se
recomienda que la dieta diaria no supere unos límites
en la utilización de grasas saturadas. Algo
se dice de la sal. Muy poco en contra del azúcar.
Se recomienda el consumo de agua con un límite
en los venenos que le añaden para acabar con
los microorganismos...
En
definitiva, TODOS ASUMIMOS QUE ES CORRECTO
INTOXICARNOS/ENVENENARNOS UN POCO. Si algo
es malo para nuestro cuerpo, si le hace daño
y es una carga que debe superar, ¿no
sería lógico decidir que NO DEBE ENTRAR
EN NUESTRO CUERPO?.
Creo
que todos sabemos que esa FRUTA que
el niño escoge en la habitación, de entre
todos los alimentos naturales que se le ofrecen, no
tiene efectos secundarios dañinos para nuestro
organismo. Salvo aquella que proviene de cultivos tratados
con los maravillosos pesticidas: Bayer y otras fábricas
químicas después de 1942 decidieron destinar
su producción de armas químicas a nuestros
campos, con la promesa de aumentar las cosechas gracias
a que sus armas químicas, ahora llamadas pesticidas,
aniquilarían todo bicho que visitase los cultivos.
Como
siempre digo, LA GENTE NO SE QUIERE.
Cuando uno aprecia lo increíble que es la existencia
de la vida, valora primeramente la vida propia y a
continuación toda la vida que nos rodea, y de
esa manera, concientemente nunca decidirá autolesionarse.
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